viernes, 18 de julio de 2014

rimas XIII

Rimas XIII de G.A. Bécquer

Silogismos y pompas de jabón

El otro día había quedado en un bar, en un pueblo de montaña, hacía buen tiempo y me senté en la terraza. Antes de coger mesa me di cuenta de que algunxs clientxs miraban hacia un balcón, como si hubiera caído algo desde arriba, miré y vi a dos niñxs jugando a hacer pompas de jabón desde la ventana. Al cabo del rato, sobre la sombrilla de la terraza calló un chorro de líquido, supongo jabón, y la chica que había sentada en la otra mesa soltó un “putos $”%&/!$”.
Me la quedé mirando con asombro y le pregunté:
-qué has dicho, putos moros, o putos críos, es que no te he entendido-
sorprendida por mi interpelación intentó hacerse la longuis, así que le repetí:
-perdona, es que no te he oído bien, has dicho putos moros?-
me dio una callada por respuesta mientras giraba la cara buscando la complicidad de sus contertulios, así que seguí:
-¿qué pasa es que tú no has sido nunca niña pequeña? ¿nunca has hecho travesuras de este tipo?
-perdona contigo no estoy hablando-
-me da igual porque has hecho un comentario despreciable, racista y asqueroso, así que te contesto- y agachó la cabeza medio indignada medio avergonzada.

foto de Ana Campos, CC, A-NC-ND

¡Qué racista es esta sociedad!, comentarios así los encontramos cada día pues rebotan como eco en centenares de cabezas huecas. Es decir, que dos niñxs, por el simple hecho de ser migrantes, ya no pueden jugar y liarla como los autóctonos, pues son condenados al insulto y la incomprensión. Esta incomprensión que empieza con las criaturas, se institucionaliza en escuelas e institutos y les persigue durante el resto de su vida, justificando la explotación laboral, el abuso policial y la violencia psicológica.

Yo cuando era niño también tiraba cosas por el balcón, no es que se me cayeran, no. Tiraba huevos, vasos de agua o papel mojado a dar a lxs abuelitxs que pasaban por la calle, y no es que esté muy orgulloso de ello, pero joder, era un niño, y me divertía con ello.

todas somos niñas,

las moras también son niñas

luego todas somos moras

Esta falacia argumental encierra no obstante un gran principio: la igualdad de las personas sea cual sea su procedencia, color de la piel, religión, sexualidad... y por tanto animo a no dejar pasar estos microfascismos en nuestro día a día, la revolución esta también en los pequeños detalles.

Todxs tenemxs derecho a ser “malxs”, a rebelarnos contra la sociedad, la familia, la escuela, sobre todo cuando somos niñxs.

miércoles, 19 de febrero de 2014

bisfenol-a, ojetes blancos y palomitas para todxs

Detesto tanto este mundo que no podría vivir sin él. La ignorancia de lxs felices, o la felicidad en la ignorancia. ¿cómo se puede aguantar la respiración en este pútrido sistema letrínico? no hay respuestas amigxs, ya ni siquiera quedan preguntas. La constatación de la muerte clínica de esta sociedad en coma ya no sólo depende del azar histórico, o de la voluntad aguerrida de un pueblo. La necrológica es firma de una señora rubia que grita en vez que habla y cuyo único mérito es ser el bombo del penalti de un torero. Apunten, disparen, rían, o mueran de risa, pero sobre todo no se despeinen. Para qué quiero yo saber cuánto vale un peine, si puedo hacer que mi cabello parezca que tiene 6500 pelos más con sólo una gota de elixir dorado. La lucha de clases ha terminado, hace tiempo, el otrora proletariado ha sucumbido ante la invasión de la generación de los cerebros perdidos -no porque se hayan ido a Alemania, o porque no encontrarán trabajo el resto de su vida, sino porque su cerebro quedó lobotomizado de los 8 a los 14 por un exceso de televisión, bisfenol-a y ácido acetil salicílico-. Ahora flirtean con el sueño del pequeño burgués acomodado y disfrutan de una hipoteca-burbuja que ni siquiera les mantiene a flote; ahora, que ir a esquiar se ha pasado de moda, se calzan su disfraz de runners, y salen a la Diagonal a abrir sus pulmones de par en par para dejar entrar toneladas de gases de combustión letal; ahora que ya no saben que hacer con su condenado cuerpo, se operan el ojete para dejarlo blanco en un delirio "jacksosiano", esperanzados de que un día, cuando hayan alcanzado el colofón social, puedan disfrutar de que les chupen el culo; ahora por el momento pueden sacarse el Ticket para ser supermaíces en un mundo de maíces pelados, aunque nunca llegarán a lobos. Ridículo, patético, estrambótico, o todo a la vez multiplicado por diez. El ahora ya ha pasado de moda, ahora se lleva lo pasado de moda. No os lamentéis cuando veáis a alguien buscando ropa en la basura, pues por cero euros conseguirán la autenticidad que vosotrxs nunca podréis comprar en esa tienda de supuesta segunda mano. Como me molan las gafas de madera. Tienes menos gracia que el tercer emoticono de la segunda fila del whatsapp. (de esto prometo hablar otro día)

En estos días inciertos en los que las revueltas son tortillas de sobremesa, miles de personas siguen muriendo de hambre por culpa de nuestra avaricia...mineros que prefieren que no les rescaten de las entrañas de la tierra, pues sólo les espera la cárcel...banqueros infelices que ordenan a sus esbirros desalojar un edificio okupado...extenuados migrantes mueren a manos de la guardia civil en el estrecho, para superarlo, han dicho, construirán una valla más larga...y un interminable etcétera de muerte, destrucción y la banca siempre gana. ¿Quien quiere la felicidad pudiéndose morir de asco?

yo bien, todo bien, gracias.

domingo, 26 de enero de 2014

martes, 8 de octubre de 2013

mujer maltrata hombre


Partiendo de un principio de asunción de los roles impuestos por la sociedad en mi, a saber: hombre, blanco, occidental, y pretendiendo generar un debate profundo en vosotrxs, expongo una disyuntiva de género.

Surge a raíz de las experiencias compartidas en un espacio no mixto, entre las que surgieron aquellas en las que algunos compañeros, personas socializadas como hombres, han sufrido agresiones/maltrato por parte de personas socializadas como mujeres. Contextualizar también que esta reflexión se refiere a un entorno social concreto, en el que el trabajo de género está en constante evolución, y que las personas que pueden verse involucradas en estos procesos, parten normalmente desde diferentes puntos de teorías libertarias sobre género.

Mi duda reside en la validez de la respuesta ante tales agresiones, ya sean físicas, verbales o psicológicas, que nosotrxs, como hombres, estamos dispuestos a dar a una mujer. Aviso de mi auténtica ignorancia en cuanto a estos procesos se refiere y a la falta de trabajo en la construcción de una masculinidad propia alejada de los roles patriarcales que se me han impuesto desde pequeño. Por tanto, mi planteamiento no es más que una duda, que espero, me ayudéis a resolver.

Opción A: respuesta activa. Ante una agresión, venga dada por los cuerpos del orden, o por cualquier otra autoridad impuesta o creída, o por cualquier desconocido, una respuesta legítima, según quien lo mire, es el uso de la violencia contra quien te agrede. Teorías sobre el uso de la violencia hay muchas, tantas como sobre el uso de la no violencia, y no voy a entrar a valorar unas u otras ahora, digamos, por ejemplo, que no me parece mal el uso de la violencia como respuesta a la violencia impuesta. Habría que valorar si esta respuesta violenta es fruto de los comportamientos otorgados al hombre en esta sociedad, pero esto es más complejo. En el caso que nos ocupa -mujer maltrata a hombre- la respuesta activa por parte del hombre le situaría en la incómoda posición de machista-agresor, pues una vez traspasada la línea física de la falta de respeto, es muy difícil justificarla delante de la sociedad o la justicia, y la mujer, en este caso, contaría con el apoyo incondicional del entorno, mientras que el hombre sería tachado de agresor, criminalizado y repudidado por el mismo. Solución: machista por acción.

Opción B: respuesta pasiva. Tragar, aguantar la situación, no mover un dedo. En el caso en que la persona agredida, o maltratada, o humillada, sea un hombre y la agresora, maltratadora, humilladora sea una mujer, los preceptos de esta sociedad patriarcal nos empujan a pensar que él no puede pegarle a ella. ¿Por qué? No lo sé, pero este axioma parte de la base de la inferioridad de la mujer, no sería justo por tanto, para un hombre, usar la violencia contra una mujer, pues se presupone un ser socialmente inferior. Por tanto, el hecho de no usar la violencia contra una mujer que me agrede, si yo soy un hombre, por esta razón, me convertiría en un machista de mierda, al aceptar dicho axioma. Solución: machista por omisión.

Seguramente las opciones sean más, os invito a compartirlas, no obstante, las dos que se me ocurren, te convierten en un hombre-macho, más bien te perpetúan, pues pese a los deseos de romper con ello, lo somos desde pequeños. Obviamente ante la disyuntiva, yo escogería la opción B, puesto que el machismo al que te condena es más llevadero, no rompe tus relaciones sociales (nadie te va a dejar de hablar por no pegarle a un tía que quiźas se lo merecía), y no convierte a tu agresora en una víctima. Sin embargo, a nivel interior, la opción B te deja como una mierda, pues te sigues tragando todo el maltrato, no te liberas y además te acusan de ir de víctima, lo cual invalida tus argumentos vividos desde la opresión.

¿vosotros qué haríais? ¿vosotras cómo lo veis?

2ª fase de la desintoxicación


Una semana más, una sana semana más. Parece lejano ya el día que puse fin, relativo, al tabaco. Relativo digo porque final, lo que se dice final, hasta que no me muera no lo sabremos. El caso es que no hay que bajar la guardia, y dos semanas no son nada. Al menos puedo decir que no he probado ni una calada. A veces me vienen tirones, después de comer, al acabar de currar, en una reunión larga y pesada, en una discusión...

En lo que se refiere al alcohol, en esta segunda fase sólo he consumido una cerveza. De los dulces refinados no puedo decir lo mismo, y aunque me he aficionado a las pipas con sal, no me he podido quitar aún de los sustitutivos de alto contenido en azúcar. Seguiré intentando.



Añadir en esta segunda fase el caldo depurativo está siendo todo un punto positivo pues a la vez que voy bebiendo de la botella que apesta a apio, me hago consciente del proceso que he puesto en marcha, y como pensar en ello ayuda a afianzar la voluntad, pues eso hago, como escribirlo, porque tampoco tienen nada de interesante para vosotrxs ¿verdad?

A colación del afianzar la voluntad, creo que, por coincidencias del destino, en esto se basará la tercera fase de la depuración: pensamiento positivo.

caldo depurativo

ingredientes:

2 cebollas bien majas
1 trozo de apio
1 o 2 hojas de col verdes (las de fuera)
1 ramita de perejil
2 limones

receta:

poner todo a hervir menos los limones en 1 litro y poco de agua.
hervir 15 minutos
exprimir los dos limones y añadir al caldo

posología:

beberse el litro de caldo depurativo durante el día. hacer esto durante un mes. dieta normal, es decir, sana. es conveniente hacerlo coincidiendo con el cambio de estación.