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martes, 8 de octubre de 2013

2ª fase de la desintoxicación


Una semana más, una sana semana más. Parece lejano ya el día que puse fin, relativo, al tabaco. Relativo digo porque final, lo que se dice final, hasta que no me muera no lo sabremos. El caso es que no hay que bajar la guardia, y dos semanas no son nada. Al menos puedo decir que no he probado ni una calada. A veces me vienen tirones, después de comer, al acabar de currar, en una reunión larga y pesada, en una discusión...

En lo que se refiere al alcohol, en esta segunda fase sólo he consumido una cerveza. De los dulces refinados no puedo decir lo mismo, y aunque me he aficionado a las pipas con sal, no me he podido quitar aún de los sustitutivos de alto contenido en azúcar. Seguiré intentando.



Añadir en esta segunda fase el caldo depurativo está siendo todo un punto positivo pues a la vez que voy bebiendo de la botella que apesta a apio, me hago consciente del proceso que he puesto en marcha, y como pensar en ello ayuda a afianzar la voluntad, pues eso hago, como escribirlo, porque tampoco tienen nada de interesante para vosotrxs ¿verdad?

A colación del afianzar la voluntad, creo que, por coincidencias del destino, en esto se basará la tercera fase de la depuración: pensamiento positivo.

caldo depurativo

ingredientes:

2 cebollas bien majas
1 trozo de apio
1 o 2 hojas de col verdes (las de fuera)
1 ramita de perejil
2 limones

receta:

poner todo a hervir menos los limones en 1 litro y poco de agua.
hervir 15 minutos
exprimir los dos limones y añadir al caldo

posología:

beberse el litro de caldo depurativo durante el día. hacer esto durante un mes. dieta normal, es decir, sana. es conveniente hacerlo coincidiendo con el cambio de estación.



martes, 1 de octubre de 2013

1ª fase de la desintoxicación

Siguiendo las recomendaciones de mi nauseópata, leí detenidamente las instrucciones de uso, agité ferozmente el frasco y vacié sobre mi garganta 36 gotas de un elixir entre amargo y dulzón.  Creo que mis anginas están empezando a agradecerme este renovado aire interior. Está siendo duro estos primeros días, pero la voluntad se aferra a un mandato, orden inequívoca enviada por mi psique para parar todo intento de reenganche. NO.

Quizás mi estómago, o mi hígado no estén tan contentos como mis amígdalas, puesto que la necesidad absurda de tener algo en las manos, de llevarme algo a la boca, me está empujando al consumo desmesurado de pipas, chocolate y otras mierdas de bollería industrial barata, que degluto con placer y ansia.

La renuncia al alcohol no ha sido tan fácil, al menos en esta primera semana supuestamente cero-cero me he tomado tres cervezas, y no creo que por un sentimiento irrefrenable de adicción, simplemente porque me ha dado la gana. En cualquier caso también me desintoxico porque me da la gana, entonces las unas ganas y las otras ganas entran en conflicto.

Creo que debo entrar ya en la segunda fase de la desintoxicación, a saber: caldo depurativo, y dieta sana, reducción drástica del azúcar refinado, y no sé qué más. A la espera que la limpieza celular empiece a remover otra desintoxicación profunda y verdadera.


Ya os contaré